Varios - DCode 2013: Éxito con paliativos

Redacción Atómica | Tu revista digital de música independiente
Tu revista digital de música independiente 
Varios - DCode 2013: Éxito con paliativos
Sep 17th 2013, 07:26, by Maxime Dodinet y Quique Medina

Vistos los números (se colgó el cartel de "no hay billetes" días antes del envite), nadie pone en cuestión el éxito comercial de la tercera edición del DCode. Alrededor de 25.000 asistentes generaron, sin duda, un importante impacto económico para Madrid; es inexorable, la capital siempre genera impacto económico en tu bolsillo. En lo musical, los cabezas de cartel internacionales rayaron a notable altura. ¿Todo maravilloso? No. Sin ánimo de ser aguafiestas, desde la organización del festival conviene que se miren algunos aspectos. Tal vez pequeños detalles pero que son, a la postre, lo que diferencia a unos macrofestivales de otros. El crecimiento de un evento de estas características tiene que acarrear la consiguiente expansión del recinto que lo contiene, así como la previsión de urinarios para el confortable alivio del respetable. En ninguno de los dos casos se dio con la tecla, sobre todo el ir a miccionar se convirtió en un deporte acuático de riesgo; surf sobre mares de orín. Y escribe alguien que mea de pie, pobres de las señoritas, al menos las pudorosas. Aunque lo más chirriante, fue la ubicación del Escenario Campus Live. No es de recibo que el escenario menor esté orientado hacia los gemelos montajes principales. Y menos aún cuando ambos escenarios están funcionando simultáneamente. Paradigmática fue la media hora que Toundra asoló con su potencia los supuestos silencios del bolo de Vampire Weekend. A Giuda, por su parte, sólo le faltó girarse en mitad actuación a aplaudir a L.A. Ya decimos, todo bien, que no decaiga la fiesta. Que uno también tiene claro que es él el que se hace mayor y palidece y no los festivales que, visto lo visto, se pasan por el forro escrotal la crisis y lo petan. Hablemos de música, que hubo mucho y hasta interesante. IZAL Nuestro Dcode empezó unos minutos antes de que el reloj marcara las 18h, en el Escenario Heineken y consumiendo producto nacional. A pesar del horario, Izal consiguió que el público respondiera a la convocatoria. Con solamente un día de conciertos, la palabra dosificar no tenía cabida. Conforme van pasando los meses y los madrileños van subiéndose a los escenarios, confirman una cosa: hay potencial, y mucho. La mayoría del público allí presente no tarareaba las canciones, las cantaba a todo pulmón. Le falta muy poco a la banda para eclosionar. Por mucho que se les haya tachado en muchas ocasiones de mera copia de Vetusta Morla, lo cual no es una mala referencia, tienen mucho más que ofrecer y lo demuestran en su directo. Puede -insisto en el "puede" porque ahí es cuestión de gustos y colores- que les falte algo a nivel estético. No podemos acusarlos de falta de autenticidad ya que hacen lo que quieren y como lo sienten, sin necesidad de seguir un guión muchas veces preestablecido. En fin, buena merienda nos dieron. JOHN GRANT Este adorable grandullón no suele rimar mucho con luz; prueba de ello es que la banda, bajo un sol abrasador, se subía al escenario vestida, al completo, de negro. El público buscaba cobijo en las pocas manchas de sombra que existían, pero la simpatía de John Grant hizo el resto, y el público olvidó el calor. La última entrega discográfica de Grant muestra una nueva faceta del songwriter americano a través de sonidos electrónicos hasta ahora desconocidos en su obra. Son estos sonidos y ritmos los que ayudaron a Grant a sacarse más que un notable set. Una puesta en escena de poco más de media hora en la cual destacaron los temas "Pale Green Ghost", el bailable "Black Belt" y "GMF", con seguramente el mejor estribillo del año ("I am the greatest motherfucker that you'll ever gonna meet…"). Descubrimos a un Grant hablador (¡en castellano!), feliz de estar donde está y con ganas de más. Nosotros tenemos ya ganas de volver a verlo, esta vez, si puede ser, en una sala, para que pueda mostrarnos su lado algo más profundo y oscuro. L.A. Segunda oportunidad para la representación patria, aunque cualquiera lo diría con el americanismo que exhala el sonido de los mallorquines. Conscientes del nivel de rodaje que han alcanzado a estas alturas de la partida (se han pasado todo el verano inmersos en una gira que les ha granjeado hasta la oportunidad de telonear a Muse) se movieron sobrados por el Escenario Heineken. Luis Alberto Segura, coqueto él, no se despojó de la blanca chaqueta y ni aún con la cálida tarde apretando. Arremangarse para enseñar tatuajes y liderar la banda a base de guitarrazos y buenos estribillos es también síntoma de rock. Alrededor de una hora de concierto en el que desgranaron muchas canciones de su último álbum, Dualize, sin dejar lado sus temas más reconocibles, eso sí, dándoles una vuelta de tuerca que no siempre les sentó bien. Hay canciones y hay directo consistente, falta saber dónde está el techo de esta formación a la que el inglés le limita en España y que, parece, prepara el complicado asalto internacional de un grupo español interpretando en la lengua de Shakespeare. LOVE OF LESBIAN Lo de los catalanes tiene cada vez más de verbena que de concierto serio. Sin contar con que a los 20 minutos Santi Balmes ya lucía un pez en la cabeza, la instrumentación, apenas audible, ha dejado paso a la preminencia absoluta de una voz que, además, no tuvo su mejor día. Composiciones eternas, como la noche de la que hablan en su último álbum, al servicio de la chirigota que, eso sí, divertida es. Cero atención a sus dos primeros discos en castellano (los mejores) y aglomeración de temas postreros sin chicha en una infinita actuación. Tan sonrojante es titular a una canción "Si tú me dices Ben, yo digo Affleck", como ver al actor en cuestión encapuchado de Batman. El momento OT entre Balmes y Eva Amaral en "Segundo asalto" o los intentos del catalán por mojar con agua a las primeras filas, no ayudaron a superar la sensación de ridículo. Intentamos huir con la excusa de buscar buen sitio para Foals, pero no pudimos evitar que nos rozara la onda expansiva de la manida canción publicitaria de marras. FOALS Probablemente Barcelona sea la única ciudad que pueda disfrutar del directo de la banda inglesa en sala este año. Afortunados ellos. Era imprescindible ver en qué estado de forma se encuentra Foals después de la publicación de su tercer disco, Holy Fire. Se curraron un telón gigante como fondo de escenario, unas luces magníficas, y acompañó la calidad de sonido del Escenario Heineken. Arrancaron su show con "Prelude" que abre su elepé, My Number, auténtico hit de la pasada primavera que sonó como pocas canciones durante este festival. "Inhaler", pero sobre todo "Spanish Sahara" coronaron al grupo liderado por Yannis Philippakis, que parecía sentirse comodísimo y muy agradecido por los aplausos recibido durante el set entero. Foals, ya lo veréis, es de los grandes grupos de la actual generación; por mucho que en el último número de la revista Rolling Stone afirmen que aún no han sacado un gran disco, no son un one hit wonder, están aquí para quedarse y sus posibilidades de evolución parecen infinitas. Si tuviéramos algo por lo que quejarnos sería ante la ausencia de canciones de su primer disco "Antidotes"… y lo corta que se nos hizo su actuación. Sin duda, el mejor concierto de esta edición del Dcode. TOUNDRA Comenzaba el solapamiento de grupos interesantes. La idea era ver el principio de Toundra y abandonarlos en mitad del estruendo ya que, a diferencia de a Vampire Weekend, los podremos disfrutar en unas semanas (¡y en auditorio!) en el Deleste Festival. Casi media hora de bolo nos bastó para rozar el éxtasis. Un escándalo lo de esta banda de hardcore que a base de guitarrazos post-rock y metaleros está enganchado a muchos en el bendito mundo del volumen. Canciones poderosas y de generoso minutaje que estallan en mundos fantásticos. De que comenzaba Vampire Weekend nos dimos cuenta por bemoles ya que los acordes de "Diane Young" comenzaron a confluir en el espacio aéreo de Toundra. Por cierto, nos cuentan fuentes fiables que Reptile Youth la liaron, justo después, en este mismo lugar. Una pena perdérnoslos. A la próxima. VAMPIRE WEEKEND Concierto bien ejecutado, sí. Reconfortante, también. Soso, mucho. Ni nos defraudaron ni todo lo contrario los neoyorquinos. Con lo vistoso que es su último álbum (y no digamos los dos anteriores) y con el saco de canciones buenas que ya atesoran, no esperábamos, y ya llevábamos consumidos ingentes litros de birra, quedar tan fríos. Con simpatía y buenos alimentos, muy monos ellos, fueron encadenando temas pluscuamperfectos que nos hacían cantar y contonearnos. Se puede decir que nos hicieron felices. Pero no tanto como habíamos imaginado. Cierto es también que los atronadores ecos que llegaban desde el concierto de Toundra no son el condimento idóneo para ese africanismo indie del que Vampire Weekend son los amos, que no precusores. AMARAL Las cosas como son: Amaral fue el mejor grupo español de festival. Absurdos apellidos indie o no aparte, los zaragozanos dieron, secundados por tremenda banda, un más que apañado concierto de rock. Que el previo de su aparición en escena sea el "All Tomorrow's Parties" de la Velvet o que se marquen una versión del "Heroes" de Bowie es tanto un gesto de esnobismo como una alusión al buen gusto. Sobre las tablas, eso sí, Eva es un huracán, a veces excesivo pero, qué duda cabe, poderoso y sexual. Lo que les falten buenas canciones y les sobren estribillos chorras, en directo suenan a banda seria. Por el camino, estrenaron un nuevo tema del disco que comienzan a grabar en breve, 'Unas veces se gana, otras se pierde'. Tampoco nos dijo mucho. Será número 1. FRANZ FERDINAND A los escoceses les sobran los hits, le sobran las canciones bailables, y lo demostraron una vez más con un arranque arrollador con temas como "Right Action", "No You Girls"y "Do You Want To". Brutal comienzo que logró que la "Complu" se viniera, definitivamente, abajo. Ya que estaban en faena no era cuestión de cortarse y siguieron repartiendo cera del mismo calibre: "The Dark Of The Matinée" y "Can't Stop Feeling", con guiño a "I Feel Love" de Donna Summer. La cumbre del set llegó con "Michael", "This Fire", "Take Me Out" (himno magistral), "Love Illumination" y "Ulysses". Les sobran hits, sí, pero también les sobraron los bises que fueron prescindibles, y en los que bajaron la guardia un tanto, haciéndonos salir de esa euforia que a base de temazos se habían labrado. Olvidémoslo, GRAN concierto. Y la constatación de que las nuevas canciones y la actual puesta en escena (las guitarras vuelven a ser las amas) funcionan como cañones. Están haciendo historia, eso es así. Aquí se acabó para nosotros… Es imprescindible una cita como ésta en Madrid. Pero, sin ser cansinos, un poco más de respeto al consumidor en ciertos detalles no viene mal. Tampoco hemos variado nuestra opinión, ya expresada el pasado año, con respecto a la sensación de que el festival necesita afinar su identidad para distinguirse. Y nos alegramos a vaticinar que otro éxito para la edición venidera. Otra cosa es que volvamos. (Fotos: DCode Festival)

You are receiving this email because you subscribed to this feed at blogtrottr.com.

If you no longer wish to receive these emails, you can unsubscribe from this feed, or manage all your subscriptions
 
JZB tu radio estereo © 2013 | | Plantilla diseñada por Ciudad Blogger