Reflektor: crítica pista por pista

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Reflektor: crítica pista por pista
Oct 26th 2013, 09:11, by Señor Lobo

Antes de empezar: no soy fan de Arcade Fire. No sigo ni aplaudo todo lo que hacen. Me gusta su música, sí, pero no citaría ninguno de sus discos entre mis favoritos de todos los tiempos.

De hecho, podría decir que hasta me caen un poco mal. Por la imagen que proyectan y la seriedad con la que parecen tomarse su propia obra. Digo todo esto, para que nadie me acuse de grouppie por lo que viene a continuación.

Arcade Fire – Reflektor. Crítica canción por canción

Reflektor

Si a David Bowie le moló lo suficiente como para meterse en el estudio y echarse unos coros, yo no pienso enmendarle la plana. Es un temazo, y no me voy a extender explicándolo. La producción de James Murphy ya debería bastar. O el hecho de que son siete minutos y medio de temón, y aquí no rechista ni Dios. Lo que sí quiero apuntar es que con este anticipo Arcade Fire jugaron un poco al despiste – muchos creyeron que con este álbum iban a dar su particular visión de la era funk y disco (a la Daft Punk) y al final no han ido por ahí los tiros. O no sólo. Es un álbum mucho más rico y complejo, y esta intro al final es eso, una tapita para gourmets, pero no el plato fuerte.

We Exist

Complejidad y riqueza de matices que se empieza a apreciar ya en este segundo tema. Ochenterismo sobrio (nada de excesos) y una producción perfecta. En la esencia del tema reconocemos a los Arcade Fire de siempre, a pesar de que ahora naveguen sobre un ritmo hipnótico construido con sintes. Su único vicio es alargar la outro; aunque escuchadlo varias veces y veréis que en cada pasada se disfruta más. Notable.

Flashbulb Eyes

Los que esperaban innovación aquí la tienen. Arcade Fire salen de su terreno para hacer una incursión a la descubierta en el reggae, la bachata, el hip hop y la Middle Eastern cumbia (esto me lo he inventado). Todo, para dar con un riff bestial. Chúpate esa, Vampire Wekeend. Y tú también, Manu Chao.

Here Comes The Night Time

¿Existe algo más pesado que el calipso y las charangas de carnaval? Pues algo mágico deben de tener Arcade Fire cuando con esos elementos y un ritmo elemental construyen un tema más que pasable. No estará nunca entre mis favoritos del disco, pero pegarse, se pega. ¡Sal de mí!

Normal person

Podemos pensar “vale, este es el tema que han metido para que haya un poco de rock del de toda la vida”. En efecto, la estrofa es tópica y nada del otro mundo; algo que haría Neil Young un día de mala resaca. Pero, cuidado, que ahí viene la sorpresa: en el estribillo nos sueltan otro genial sopapo en forma de riff. Ya nos han enganchado. Los coros finales son sencillamente triunfales – uno de mis momentos favoritos de Reflektor.

You already know

Otro tema aparentemente clásico y facilón, pero que lleva carga oculta. Y Arcade Fire la detonan al entrar en el estribillo. Con esa forma tan rara de pronunciar already, acaba resultando uno de los mejores estribillos del disco. Me encanta que aquí simplemente suenan como un grupo que se lo pasa bien tocando una canción sencilla, divertida y bailable. Nada de reinventar la música, ni salvar la cultura postmoderna. Lo cual para mí, y mis prejuicios respecto a ellos, es casi un shock. Si al final de este disco me van a acabar cayendo bien y todo.

Joan Of Arc

El no va más. Tras una intro punk, mezclan con maestría el glam con lo mejor del new wave, en un tema redondo que entra de primeras. Seguramente le encantará tanto a Bowie como a Giorgio Moroder. Y a Blondie, The Cure, Siouxsie, Devo… Y a mí. En serio, este tema me ha calado hasta los huesos. Aquí también ha metido mano James Murphy, ¿no?

Here Comes The Night Time II

En las antípodas de la primera parte, es un ascenso épico y paulatino hacia un éxtasis que no llega, porque nos dan en las narices cortándolo a capón. Iconoclasta.

Awful Sound (Oh Eurydice)

La canción más compleja y para mí tristemente fallida del disco. Una balada con un batiburrillo de influencias clásicas (pienso en temas de Abbey Road, ‘The Universal’ de Blur, y hasta ‘November Rain’ de Guns N Roses). Lo mejor es la intro, hipnótica, que hace caer todo el peso sobre el bajo, y nos trae ecos de ‘You Already Know’. Luego nos invade la sensación de que lo podía haber sido un grandísimo tema, no ha acabado de cuajar. El estribillo tarda en llegar y es demasiado azucarado. Y el clímax orquestal, a lo ‘A Day In The Life’, ni me estremece ni mejora la canción. Una pena.

It’s never over

Otro tema que se abre con un riff casi perfecto, por el que otros matarían. Repiten en cierto modo la fórmula de Joan Of Arc, ahora con mayor peso del componente ochentero, aunque de fondo se asoman unos graves “hormonados”, casi un guiño a la EDM – demostración final de que Arcade Fire ya pueden hacer cualquier cosa. El final tiene un nuevo juego de clímax – anti clímax, algo que en la primera escucha no os gustará, pero dadle otra oportunidad: crecerá y crecerá.

Porno

Volvemos de nuevo a un mundo de cajas de ritmo ochenteras, en el que Jacko y Moroder son los reyes. Este tema podría estar en el segundo disco de Kavinsky; si Arcade Fire tuvieran más humor, harían un vídeoclip con Win Butler vestido de Sonny Crockett al volante de un Lamborghini. Pero a la esencia: es un temazo. Si
hace seis años nos hubieran dicho que Arcade Fire iban a hacer esta música nos habría entrado un ataque de risa floja. Pero ahora sólo queda quitarse el sombrero.

Afterlife

Por plagiar un poco a Bobby Womack en la intro, y a New Order en los coros, no pasa nada. En una primera y apresurada escucha escribí que no era un tema tan potente como ‘Reflektor’. Perdóneme, Padre, porque he pecado. Tiene tanta fuerza como una hostia de Tyson o el despegue de la lanzadera espacial. Mención especial para la producción, de 10. Entre los singles del año. Arcade Fire en su mejor momento.

Supersymmetry

Tras los fuegos artificiales, toca recoger el chiringuito. Butler y cia nos bajan la pulsaciones con este tema excesivamente largo que, además de ser algo prescindible, le roba el título de su próximo single a Muse, y eso no está bien. No les pido un final mejor, porque todavía estoy regocijándome en ‘Afterlife’. Me voy contento, con una sonrisa dibujada en la cara. Y con ganas de escucharme el disco una vez más.

Conclusión

¿Es uno de los discos del año? Rotundamente sí. Desafío a cualquiera a traer debajo del brazo tres discos publicados este 2013 superiores a Reflektor. ¿Es radicalmente original, y reinventa la música moderna? No.

Es, quizá, demasiado deudor de la actual tendencia de revisar los clásicos de hace 30 años. Pero a ese juego ha ganado a todos, zambulléndose en la música de carnaval y los ritmos caribeños por el camino. Con un talento compositivo y una producción deslumbrantes. Pero lo mejor de todo: lo han hecho de forma accesible y poco pretenciosa.

¿Se puede pedir más? Muy poco. Le doy un 9 como un sol.

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